martes, 9 de abril de 2013

rehabilitación física acuática

La Rehabilitación Acuática o Hidroterapia se define como la realización de ejercicios terapéuticos conducidos en el agua, utilizando distintas variedades de posicionamientos en el medio acuático.

Consiste en tratar a los pacientes en piscinas, utilizando el agua como medio terapéutico, en especial en el tratamiento de pacientes con afecciones traumatológicas, neurológicas y reumatológicas.

En el tratamiento del dolor crónico, en medicina del deporte, artroplastías y en rehabilitación de la columna vertebral, el ejercicio acuático terapéutico puede ayudar a conseguir una recuperación mas rápida de la funcionalidad.
La Rehabilitación Acuática disminuye notablemente los tiempos de recuperación del paciente y por ende el costo socioeconómico de sus dolencias por lo que la hidroterapia es un gran complemento dentro del tratamiento kinésico convencional.



1- RESPIRACIÓN ABDOMINO-DIAFRAGMÁTICA

Posición básica: Tumbado boca arriba, con las piernas flexionadas, los pies apoyados en la camilla, los brazos estirados a lo largo del cuerpo, las palmas de las manos mirando hacia arriba y con una almohada debajo de la cabeza. Puede ponerse las manos sobre el abdomen para ayudar a la expulsión de aire.

Se coge aire por la nariz, hinchando la tripa.
Se suelta el aire por la nariz despacio.
Se realizarán 15 repeticiones.






REHABILITACIÓN  FÍSICA








La terapia física, también conocida como rehabilitación funcional, es un programa diseñado para ayudar al paciente a mejorar o mantener sus capacidades funcionales (por ejemplo, actividades de la vida diaria). La terapia física incluye el desarrollo de la fuerza, flexibilidad y resistencia, así como el aprendizaje de la biomecánica apropiada (por ejemplo, la postura) para lograr la estabilidad de la columna y prevenir las lesiones.

Estos tratamientos habitualmente incluyen tratamientos tanto pasivos como activos. Los tratamientos pasivos incluyen la manipulación ortopédica, la estimulación eléctrica, la liberación miofascial, el ultrasonido y la aplicación de calor/hielo. El tratamiento activo incluye ejercicios terapéuticos, tales como los ejercicios en el suelo, los ejercicios con equipo especial y la terapia acuática o hidroterapia.